Cuando una válvula del corazón no funciona correctamente, el flujo sanguíneo se ve comprometido y aparecen síntomas como disnea, fatiga, dolor torácico o edema. En estas situaciones, la valoración por un cirujano cardiotorácico es clave para definir el mejor abordaje terapéutico con base en tu anatomía, tu edad, tus comorbilidades y tus metas de vida. Esta guía presenta, de forma clara y práctica, las opciones de tratamiento para las válvulas cardíacas, desde la vigilancia hasta los procedimientos quirúrgicos y transcatéter de última generación.
Valvulopatías: lo esencial para entender el problema
Las válvulas aórtica, mitral, tricúspide y pulmonar pueden enfermar por estenosis (apertura reducida) o insuficiencia (cierre incompleto). Las causas incluyen degeneración por la edad, fiebre reumática, calcificación, anomalías congénitas (como la válvula aórtica bicúspide), infecciones o secuelas de infartos. El cirujano cardiotorácico participa en el diagnóstico y la planeación del tratamiento junto con cardiología clínica e intervencionista, integrando:
- Ecocardiografía transtorácica y transesofágica (con 3D en casos seleccionados).
- Tomografía y/o resonancia para mapear la anatomía y el anillo valvular.
- Cateterismo cuando se requiere definir enfermedad coronaria o presiones pulmonares.
Escalera terapéutica: de la vigilancia a la intervención
No todas las valvulopatías requieren cirugía inmediata. El plan puede incluir:
- Vigilancia activa con controles periódicos si la lesión es leve o moderada y no hay repercusión significativa.
- Optimización médica (diuréticos, control de presión y ritmo) para aliviar síntomas o estabilizar mientras se define la estrategia definitiva.
- Intervención cuando existe repercusión hemodinámica, síntomas persistentes o riesgo de deterioro: reparación valvular, reemplazo o procedimientos transcatéter.
La decisión se toma en un comité multidisciplinario (“Heart Team”) que prioriza seguridad y durabilidad.
Reparación valvular: preservar la anatomía nativa
Siempre que sea posible, el cirujano cardiotorácico prioriza reparar en vez de reemplazar, pues mantener la válvula propia favorece la función y puede evitar anticoagulación prolongada (según el caso).
- Válvula mitral: reparación con anuloplastia (colocación de anillo), reemplazo de cuerdas o resección/reconstrucción de valvas en insuficiencia mitral degenerativa.
- Válvula tricúspide: anuloplastia y técnicas de refuerzo para corregir insuficiencia funcional asociada a dilatación del anillo.
- Válvula aórtica: en anatomías seleccionadas, reparación de insuficiencia aórtica o preservación valvular en cirugía de raíz (procedimiento David).
- Válvula pulmonar: correcciones en cardiopatías congénitas según edad y repercusión.
Beneficios: mejor conservación de la mecánica cardíaca, potencialmente menor necesidad de anticoagulación y durabilidad satisfactoria cuando la anatomía es favorable.
Reemplazo valvular: cuando reparar no es viable
Si la válvula está muy dañada o la reparación no es durable, se plantea reemplazo con prótesis mecánica o biológica:
- Prótesis mecánicas: gran durabilidad (décadas), pero requieren anticoagulación oral de por vida y controles estrictos.
- Prótesis biológicas (tejido porcino o bovino): menor necesidad de anticoagulación a largo plazo; durabilidad limitada (suele requerir recambio con el paso de los años, especialmente en pacientes jóvenes).
La elección se individualiza considerando edad, preferencias, estilo de vida, deseo de embarazo, acceso a controles de anticoagulación y comorbilidades.
Abordajes quirúrgicos: abierta y mínima invasión
La cirugía abierta mediante esternotomía sigue siendo el estándar para muchos casos por su versatilidad y seguridad. No obstante, el cirujano cardiotorácico puede proponer abordajes mínimamente invasivos (miniesternotomía o minitoracotomía) en pacientes seleccionados, con posibles ventajas en dolor, sangrado, estancia hospitalaria y recuperación funcional. La factibilidad depende de la válvula afectada, la anatomía, la existencia de cirugías previas y la experiencia del equipo.
Opciones transcatéter: terapia sin apertura completa del tórax
En personas con alto riesgo quirúrgico o en anatomías favorables, las terapias transcatéter han transformado el manejo:
- TAVR/TAVI (reemplazo valvular aórtico transcatéter) para estenosis aórtica en perfiles seleccionados, con acceso femoral y sin esternotomía.
- TEER (edge-to-edge mitral, p. ej., MitraClip) para insuficiencia mitral funcional o degenerativa en casos indicados, reduciendo regurgitación mediante clipaje de valvas.
- Valvuloplastia con balón en escenarios muy concretos (por ejemplo, estenosis mitral reumática con anatomía favorable) como puente o terapia temporal.
- Valve-in-valve transcatéter en bioprótesis degeneradas, evitando reoperación abierta en pacientes seleccionados.
El cirujano cardiotorácico participa activamente en estas decisiones, especialmente cuando se considera una estrategia híbrida (hemodinamia + cirugía).
Procedimientos especiales en pacientes jóvenes
En casos particulares, se contemplan alternativas como el procedimiento de Ross (reemplazo aórtico con la propia válvula pulmonar y sustitución de la pulmonar con injerto biológico), buscando durabilidad y hemodinámica favorable en pacientes jóvenes y activos. Estas decisiones requieren evaluación en centros con experiencia y seguimiento cercano.
Cómo se elige la mejor opción para ti
La selección del tratamiento integra:
- Perfil clínico: edad, síntomas, fragilidad, comorbilidades (diabetes, EPOC, renal), riesgo de sangrado.
- Anatomía y complejidad: tamaño del anillo, calcificación, dilatación de raíz aórtica, afectación de varias válvulas.
- Metas de vida: retorno al trabajo, deporte, plan reproductivo, preferencias sobre anticoagulación.
- Riesgo–beneficio: probabilidad de éxito, durabilidad esperada y posibilidad de futuras intervenciones.
El cirujano cardiotorácico te explicará riesgos, beneficios y alternativas con lenguaje claro, y propondrá un plan alineado con las guías clínicas y tu situación particular.
Recuperación y seguimiento: parte del éxito
Tras la intervención, el cuidado incluye control del dolor, fisioterapia respiratoria, movilización temprana, prevención de trombosis y manejo estandarizado bajo protocolos ERAS (Enhanced Recovery After Surgery). Posteriormente:
- Anticoagulación y antiagregación: según tipo de prótesis y tu perfil; los esquemas se ajustan en consulta.
- Rehabilitación cardiaca: por fases, para recuperar capacidad funcional y reducir reingresos.
- Vigilancia de la prótesis o reparación: con ecocardiografía y consultas periódicas.
- Estilo de vida cardioprotector: alimentación equilibrada, adherencia a medicación, control de presión y glucosa, y ejercicio pautado.
Preguntas útiles para tu cita
- ¿Es factible reparar mi válvula o debo reemplazarla?
- Si necesito reemplazo, ¿qué me conviene más: prótesis mecánica o biológica?
- ¿Soy candidato a mínima invasión o a una terapia transcatéter?
- ¿Cuáles son los riesgos más probables en mi caso y cómo los mitigarán?
- ¿Qué seguimiento requeriré (ecocardiogramas, ajustes de medicación, rehabilitación)?
Elegir el tratamiento valvular adecuado requiere una evaluación integral. Un cirujano cardiotorácico con experiencia, trabajando en equipo con cardiología e imagen, es la mejor garantía para definir una estrategia segura, eficaz y adaptada a tus prioridades. Si presentas disnea, dolor torácico, fatiga, edema o te han informado de una valvulopatía, agenda una valoración para analizar opciones que equilibren durabilidad, calidad de vida y tiempo de recuperación.