El traumatólogo infantil es el especialista en diagnosticar y tratar problemas del sistema musculoesquelético en niñas y niños. A diferencia de los adultos, los huesos en crecimiento tienen placas de crecimiento (fisis), mayor capacidad de remodelación y patrones de lesión particulares. Por ello, los enfoques de diagnóstico, tratamiento y rehabilitación pediátrica requieren criterios específicos. Reconocer a tiempo las señales de alerta y saber qué hacer en los primeros minutos marca la diferencia entre una recuperación rápida y una lesión con secuelas.
¿Cuándo consultar con un traumatólogo u ortopedista pediatra? Señales de alerta
- Dolor intenso que no cede en 24–48 horas o que limita la marcha, el juego o el sueño.
- Cojera, rechazo a apoyar o negarse a usar el brazo o la pierna tras una caída.
- Inflamación visible, hematoma progresivo o deformidad del miembro.
- Dolor nocturno que despierta al niño, especialmente si se acompaña de fiebre o malestar.
- Pérdida de fuerza o sensibilidad, hormigueo, palidez o frialdad distal.
- Dolor de cadera o ingle en escolares o adolescentes, incluso si “parece dolor de rodilla” (la cadera puede referir dolor a la rodilla).
- Bloqueo articular, “atoramiento” o chasquido con incapacidad para mover la articulación.
Si observas cualquiera de estas señales, no intentes acomodar la extremidad ni apliques calor o masajes. Inmoviliza, coloca hielo envuelto en una tela 10–15 minutos y acude a valoración por traumatólogos.
Señales por grupo de edad
- Lactantes y preescolares: rechazo súbito a usar un brazo o una pierna, llanto al mover una articulación, caída desde la cama o sillita. Atención especial al codo doloroso (sub-luxación del radio): se resuelve con una maniobra especializada, pero no debe intentarse en casa.
- Escolares: dolor en muñeca o antebrazo tras caída con la mano extendida; molestias alrededor de rodilla y talón cuando incrementan actividad o cambian de calzado.
- Adolescentes: dolor en cadera/ingle con cojera; dolor de hombro por sobreuso (lanzadores, nadadores); y esguinces de tobillo en deportes de cambio de dirección.
Primeros pasos en casa: qué hacer y qué evitar
Qué hacer
- Mantén la calma y tranquiliza al menor.
- Inmoviliza con una férula improvisada (revista rígida, tablilla) que abarque la articulación por encima y por debajo.
- Aplica frío local (no directo sobre la piel).
- Eleva la extremidad si es posible sin aumentar el dolor.
- Evita dar alimentos o bebidas si sospechas que podría requerir sedación o cirugía.
Qué evitar
- No reducir “a la fuerza” una deformidad.
- No masajes ni pomadas calientes en fase aguda.
- No esperes “a que se le pase” cuando hay dolor importante o cojera franca.
Cómo evalúa el traumatólogo infantil
- Historia clínica dirigida: mecanismo de lesión, tiempo de evolución, fiebre, dolor nocturno, antecedentes médicos.
- Exploración física funcional: inspección de piel, alineación, movilidad, estabilidad, pulsos y sensibilidad distal.
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Imagenología según sospecha:
- Radiografías en dos proyecciones para descartar fracturas y valorar la placa de crecimiento.
- Ultrasonido útil en lactantes y partes blandas.
- Resonancia magnética en lesiones ocultas, cartílago o dudas diagnósticas.
- Clasificación de la lesión: completas/incompletas (tallo verde, en torus), desplazadas/no desplazadas, intraarticulares, abiertas y fisarias (placa de crecimiento). Las fisarias requieren seguimiento estrecho para prevenir alteraciones de longitud o angulación.
Tratamientos más frecuentes en ortopedia pediátrica
- Inmovilización con férula o yeso: indicada en fracturas estables; materiales ligeros y ventilados mejoran el confort. Se dan indicaciones de cuidado del yeso (mantener seco, vigilar dolor progresivo, hormigueo o mal olor).
- Reducción cerrada bajo sedación, cuando hay desplazamiento, seguida de inmovilización y controles radiográficos.
- Fijación mínima invasiva (clavos elásticos intramedulares, tornillos o placas de bajo perfil) en fracturas inestables, expuestas o que comprometen articulaciones/placa de crecimiento.
- Rehabilitación pediátrica: movilidad suave, propiocepción, fortalecimiento progresivo y retorno graduado al juego; el objetivo es recuperar función sin precipitar recaídas.
Signos de alarma después del tratamiento
Acude de inmediato si notas:
- Dolor que aumenta pese a analgésicos.
- Dedos pálidos, fríos o con hormigueo (posible compromiso vascular).
- Fiebre, mal olor o salida de líquido bajo el yeso.
- Rotura o humedecimiento del yeso.
- Aumento súbito de la inflamación o incapacidad repentina de mover los dedos.
Prevención: protege el crecimiento y el juego
- Hogar seguro: buena iluminación nocturna, eliminar tapetes sueltos y cables, colocar barras de apoyo en baño y regadera.
- Deporte con criterio: progresión de cargas, calentamiento y enfriamiento, técnica adecuada y equipo de protección (casco, muñequeras, rodilleras).
- Calzado apropiado: suelas antideslizantes y ajuste firme; revisar desgaste.
- Nutrición y hábitos: dieta con proteína, calcio y vitamina D; exposición solar prudente; sueño suficiente.
- Supervisión y educación: explicar normas de seguridad en bicicleta, patines y juegos de altura.
- Revisión oportuna con ortopedistas/traumatólogos si el menor practica deporte competitivo o ha tenido lesiones previas.
Preguntas frecuentes
¿Traumatólogo y ortopedista son lo mismo?
La especialidad es Ortopedia y Traumatología. En pediatría, ambos términos se emplean de forma indistinta; el énfasis está en la experiencia con población infantil y en la protección de la placa de crecimiento.
¿Todas las fracturas en niños requieren cirugía?
No. Muchas se resuelven con yeso y seguimiento. La cirugía se reserva para desplazamientos importantes, fracturas inestables, expuestas o intraarticulares, y cuando se compromete la alineación o la función.
¿Cuánto tarda en sanar un hueso infantil?
En general, más rápido que en adultos: 3–6 semanas en miembros superiores y 4–8 semanas en inferiores, según tipo y localización. El retorno al deporte es progresivo, guiado por el equipo de rehabilitación.
¿Cómo diferenciar “dolores de crecimiento” de una lesión?
El dolor de crecimiento suele ser bilateral, nocturno, no limita la actividad al día siguiente y no se asocia a signos locales (inflamación o enrojecimiento). Si hay cojera, dolor localizado, fiebre o limitación funcional, consulta.
Ventajas de atenderte con especialistas en traumatología infantil
- Diagnóstico preciso con imagen pediátrica y exploración funcional adaptada a la edad.
- Tratamientos menos invasivos y materiales pensados para niños.
- Rehabilitación lúdica y efectiva que acelera el retorno a las actividades.
- Educación a padres y cuidadores con pautas claras de cuidado, señales de alarma y prevención.
Tu hijo merece moverse sin dolor y con seguridad. Ante una caída, cojera o dolor persistente, agenda una valoración con un traumatólogo infantil. Un diagnóstico temprano y un plan de manejo adecuado protegen el crecimiento, la función y la alegría de jugar.
Después de una rinoplastia, el cuerpo atraviesa distintas fases de recuperación que pueden extenderse desde unas pocas semanas hasta varios meses. Cada etapa tiene características específicas que requieren cuidados particulares:

La importancia de consultar a un nefrólogo CDMX

