La neurocirugía moderna ha evolucionado hacia procedimientos cada vez más precisos y menos agresivos, con el objetivo de ofrecer mejores resultados funcionales y una recuperación acelerada. En Hospital Ángeles, la neurocirugía mínimamente invasiva integra tecnología de última generación con protocolos de seguridad centrados en el paciente. Este enfoque permite tratar patologías del sistema nervioso central y periférico—desde hernias de disco y estenosis espinal hasta tumores cerebrales y lesiones hipofisarias—mediante técnicas que reducen el trauma quirúrgico y acortan la estancia hospitalaria.
¿Qué es la neurocirugía mínimamente invasiva y por qué es relevante?
La cirugía neurológica mínimamente invasiva se caracteriza por el uso de incisiones pequeñas, accesos endoscópicos y microquirúrgicos, y herramientas de neuronavegación que guían al neurocirujano con precisión milimétrica. Este modelo disminuye el sangrado intraoperatorio, reduce el dolor posquirúrgico y favorece el retorno temprano a las actividades cotidianas. Además, la monitorización neurofisiológica intraoperatoria ayuda a proteger funciones motoras y sensoriales, optimizando la seguridad en cada procedimiento.
- Menor dolor posoperatorio y menor necesidad de analgésicos.
- Recuperación funcional más rápida con incorporación temprana a la rehabilitación.
- Cicatrices discretas y menor agresión muscular.
- Alta hospitalaria anticipada en los casos indicados.
Áreas de experiencia en Hospital Ángeles
La unidad de neurocirugía de Hospital Ángeles ofrece un portafolio completo de procedimientos con enfoque mínimamente invasivo y microquirúrgico:
- Neurocirugía de columna: microdiscectomía para hernia de disco lumbar o cervical, descompresión para estenosis espinal y fusiones con abordajes tubulares.
- Cirugía endoscópica de base de cráneo: abordajes transnasales para adenomas hipofisarios y lesiones de la región selar que evitan grandes incisiones craneales.
- Resección de tumores cerebrales: apoyo de microscopía de alta resolución, fluorescencia y guías de imagen para maximizar la extirpación y preservar áreas elocuentes.
- Neurocirugía funcional: procedimientos para epilepsia farmacorresistente y trastornos del movimiento (como la enfermedad de Parkinson), con opciones como estimulación cerebral profunda.
- Patología vascular: manejo microquirúrgico de aneurismas y malformaciones, en coordinación con neurorradiología intervencionista para estrategias híbridas cuando se requiere.
Tecnología de precisión que marca la diferencia
El éxito de la neurocirugía de alta complejidad depende tanto de la pericia del neurocirujano como del soporte tecnológico. En Hospital Ángeles, los quirófanos están diseñados para la cirugía guiada por imagen, integrando:
- Neuronavegación tridimensional que correlaciona la anatomía del paciente con imágenes preoperatorias en tiempo real.
- Monitorización neurofisiológica (potenciales evocados somatosensoriales y motores) para proteger vías críticas durante la resección o descompresión.
- Ultrasonido intraoperatorio y endoscopios de alta definición que mejoran la visualización de estructuras profundas.
- Microscopios quirúrgicos con filtros de fluorescencia que delimitan mejor los márgenes tumorales.
La combinación de estas herramientas con protocolos estandarizados permite tiempos quirúrgicos optimizados y reduce la variabilidad entre procedimientos.
Proceso de atención: de la valoración a la rehabilitación
- Valoración clínica e imagen: historia detallada, exploración neurológica y pruebas como resonancia magnética, tomografía o electroencefalograma.
- Planeación personalizada: el equipo multidisciplinario—neurocirugía, neurología, anestesiología, rehabilitación y radiología—define la estrategia terapéutica más segura y efectiva.
- Preparación preoperatoria: educación del paciente y su familia, optimización de comorbilidades y explicación transparente de riesgos y beneficios.
- Intervención con técnicas mínimamente invasivas: abordajes precisos, control de sangrado, analgesia balanceada y vigilancia anestésica continua.
- Recuperación y seguimiento: movilidad temprana, rehabilitación neurológica, control del dolor y citas de revisión para monitorizar la evolución clínica e imagenológica.


El médico cirujano pediatra evalúa síntomas, solicita estudios (laboratorio e imagenología), define si existe indicación quirúrgica y elige la técnica más segura (abierta, laparoscópica o mínimamente invasiva). Coordina con anestesiología pediátrica, enfermería, rehabilitación y, cuando es necesario, con otras subespecialidades (gastroenterología, urología, neonatología). Su trabajo incluye:
La cirugía robótica ha transformado la práctica médica moderna al ofrecer una alternativa avanzada, precisa y mínimamente invasiva para el tratamiento de múltiples enfermedades. Este tipo de cirugía, controlada por un cirujano altamente capacitado a través de un sistema robótico, permite realizar procedimientos complejos con mayor exactitud, menor riesgo y una recuperación significativamente más rápida. Su aplicación se ha extendido a diversas especialidades médicas, lo que la convierte en una herramienta fundamental para abordar desde patologías oncológicas hasta trastornos cardíacos o ginecológicos.
Escuchar a tu cuerpo puede marcar la diferencia entre un tratamiento oportuno y una emergencia. Reconocer los síntomas que requieren valoración por un cirujano cardiotorácico es clave para reducir riesgos, evitar complicaciones y preservar la calidad de vida. Este especialista atiende patologías del corazón, grandes vasos (como la aorta), pulmones y pared torácica, en estrecha coordinación con cardiología clínica e intervencionista, neumología, anestesia e imagen. A continuación, encontrarás una guía clara de señales de alarma, causas frecuentes y el camino de atención recomendado.

La neurocirugía mínimamente invasiva es un conjunto de técnicas que permiten tratar patologías del sistema nervioso mediante incisiones pequeñas, trayectos anatómicos dirigidos y visualización aumentada, con el fin de reducir trauma tisular, dolor posoperatorio y estancia hospitalaria sin comprometer la eficacia. No es una tendencia pasajera: es un cambio de paradigma sustentado en evidencia y en la convergencia de neuronavegación 3D, microscopía de alta definición, endoscopía, ultrasonido intraoperatorio y monitorización neurofisiológica.
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