La abdominoplastia es un procedimiento de contorno corporal diseñado para retirar exceso de piel y grasa, reparar la musculatura abdominal cuando existe diástasis y armonizar la silueta con un abdomen más plano y firme. No es un método para perder peso; su objetivo es refinar la zona abdominal una vez alcanzado un peso estable. En esta guía encontrarás, de forma clara y estructurada, lo que necesitas saber antes, durante y después de la cirugía para tomar decisiones informadas y cuidar tu recuperación.
¿Quiénes son candidatos ideales a la abdominoplastia?
Eres candidata/o a abdominoplastia si presentas una o más de las siguientes condiciones:
- Exceso de piel y flacidez abdominal (tras embarazos o variaciones importantes de peso).
- Diástasis de rectos (separación muscular) con abombamiento central o dolor lumbar asociado.
- Acúmulos de grasa localizados resistentes a dieta y ejercicio.
- Estrías y cicatrices localizadas en el tejido a retirar.
Otros criterios recomendables: peso estable por 3–6 meses, no fumar (o suspender tabaco 4–6 semanas antes y después), salud general controlada y expectativas realistas respecto a la cicatriz y al resultado.
Tipos de abdominoplastia
- Abdominoplastia completa: indicada cuando hay exceso cutáneo arriba y abajo del ombligo. Habitualmente requiere reposicionar el ombligo y plicatura (reparación) de los músculos rectos si hay diástasis.
- Mini abdominoplastia: enfocada en el abdomen inferior; ideal cuando la flacidez es leve y se concentra bajo el ombligo, sin diástasis significativa.
- Lipoabdominoplastia: combina la abdominoplastia con liposucción para afinar cintura y flancos, logrando un contorno 360° más armónico cuando está indicado y bajo criterios de seguridad.
Antes de la cirugía: preparación clave
Una preparación cuidadosa mejora la seguridad y los resultados de la abdominoplastia:
- Valoración integral: historia clínica, examen físico, análisis de laboratorio y, cuando procede, valoración por anestesiología.
- Plan quirúrgico personalizado: definición del tipo de técnica, localización de la cicatriz baja, necesidad de plicatura muscular y manejo de flancos.
- Estilo de vida: mantener IMC objetivo, suspender tabaco, moderar alcohol, dormir bien y optimizar la nutrición (proteína, vitamina C, zinc).
- Medicamentos y suplementos: informa sobre anticoagulantes, antiinflamatorios o productos herbales para ajustes previos.
- Apoyo en casa: organiza ayuda para la primera semana (higiene, comidas, tareas).
- Kit postoperatorio: faja de compresión de la talla indicada, apósitos, jabón neutro, almohadas para dormir con ligera flexión de cadera y rodillas.
Durante la cirugía: seguridad y técnica
La abdominoplastia se realiza en quirófano bajo anestesia administrada por especialistas y con monitoreo continuo. De forma general, el procedimiento puede incluir:
- Infiltración y disección controlada del tejido para minimizar sangrado.
- Resección del exceso de piel y grasa con diseño de cicatriz baja que pueda ocultarse con ropa interior.
- Plicatura de rectos si hay diástasis, restaurando el soporte del core y la postura.
- Reposicionamiento umbilical (en abdominoplastia completa) buscando un ombligo natural en forma, tamaño y posición.
- Hemostasia meticulosa y, si se requiere, drenajes temporales.
- Cierre por planos distribuyendo la tensión para favorecer una mejor cicatrización.
Se aplican medidas de profilaxis antibiótica, prevención de tromboembolismo y analgesia multimodal para controlar el dolor desde el inicio del posoperatorio.
Después de la cirugía: recuperación guiada
La recuperación de una abdominoplastia avanza por etapas. Estas son pautas orientativas (las indicaciones siempre son personalizadas):
Primeras 72 horas
- Deambulación suave con apoyo para activar la circulación y reducir el riesgo de coágulos.
- Posición para dormir: ligera flexión de cadera y rodillas para disminuir la tensión de la herida.
- Faja de compresión: uso continuo según indicación; ayuda a controlar edema y a que el tejido se adhiera al nuevo contorno.
- Hidratación y alimentación ligera rica en proteína y fibra para prevenir estreñimiento.
- Drenajes (si se colocaron): registro del gasto y cuidados según indicación.
Semana 1–2
- Curaciones y vigilancia de la herida; cambio de apósitos conforme indicación.
- Dolor a la baja con el esquema indicado; reporta dolor descontrolado.
- Caminatas cortas varias veces al día; evita esfuerzos y cargas.
- Silicona tópica (gel o lámina) para cicatriz, cuando el equipo lo autorice.
- Fotoprotección rigurosa si la zona pudiera exponerse (FPS 50+).
Semana 3–6
- Actividad física de bajo impacto si está aprobada (sin trabajo de core intenso ni cargas).
- Postura progresivamente más erguida; la tensión disminuye al asentarse los tejidos.
- Terapia linfática o masajes solo si el cirujano lo recomienda; evita maniobras agresivas.
Semana 6–12
- Reinicio gradual de fuerza y core, sin dolor y con técnica dirigida.
- Faja: en muchos casos se reduce su uso a periodos diurnos o actividades específicas.
- Cicatriz: continúa con silicona y evita fricción; su maduración toma meses (de rojiza a más pálida).
Resultados: qué esperar y cuándo
Los cambios se aprecian desde el posoperatorio inmediato, pero el resultado definido y natural suele consolidarse entre 3 y 6 meses, cuando el edema cede y los tejidos maduran. Un abdomen plano, con transiciones suaves hacia la cintura y un ombligo armonioso, es la meta estética, mientras que la plicatura aporta beneficios funcionales al mejorar el soporte del core.
Riesgos y cómo se minimizan
Como toda cirugía, la abdominoplastia conlleva riesgos: hematoma, seroma, infección, dehiscencia (apertura de herida), alteraciones de sensibilidad, asimetrías o trombosis venosa. Para reducirlos, son fundamentales:
- Selección adecuada de pacientes y control de comorbilidades.
- Técnica cuidadosa con hemostasia y tensión equilibrada.
- Profilaxis antibiótica y tromboembólica.
- Seguimiento cercano con consultas programadas y canales de contacto.
Señales de alarma a reportar de inmediato: fiebre persistente, enrojecimiento que se expande, secreción purulenta, dolor que no cede, aumento súbito de volumen localizado, sangrado continuo, dificultad respiratoria o dolor torácico.
Hábitos para sostener el resultado
- Peso estable y alimentación balanceada alta en proteína.
- Hidratación y sueño reparador para favorecer recuperación tisular.
- Actividad física progresiva con enfoque en técnica y control de core.
- Evitar tabaco y alcohol durante el periodo que indique el equipo.
- Fotoprotección estricta y cuidado constante de la cicatriz.
Preguntas frecuentes
¿La abdominoplastia sirve para bajar de peso?
No. Es un procedimiento de contorno corporal; lo ideal es llegar a la cirugía con tu peso objetivo.
¿Se puede combinar con liposucción?
Sí, en casos seleccionados como lipoabdominoplastia, para refinar cintura y flancos manteniendo criterios de seguridad.
¿Cuándo puedo volver al trabajo?
En trabajos de oficina, muchas personas regresan entre 10 y 14 días; si tu labor implica esfuerzo físico, podría requerirse 4–6 semanas o más, según evolución.
¿Perderé sensibilidad?
Puede existir hiposensibilidad temporal en zonas del abdomen; suele mejorar gradualmente conforme se recuperan las terminaciones nerviosas.
¿Qué tan visible es la cicatriz?
Se diseña baja para ocultarse con ropa interior. Su longitud depende del exceso cutáneo retirado y su maduración lleva meses.

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