La cirugía robótica se ha posicionado en los últimos años como una de las herramientas más sofisticadas dentro de la cirugía de mínima invasión. Al escuchar términos como “cirugía asistida por robot” es normal que surjan dudas sobre su seguridad, los posibles fallos del sistema y los riesgos reales para el paciente. Entender qué tan segura es la cirugía robótica y cuáles son sus riesgos ayuda a tomar decisiones informadas junto con el médico tratante.
Seguridad de la cirugía robótica en comparación con otras técnicas
La cirugía robótica no es un procedimiento automatizado. Siempre está controlada por un cirujano especializado que maneja el sistema robótico desde una consola. Esta tecnología se considera una evolución de la cirugía laparoscópica, ya que utiliza pequeñas incisiones, cámara de alta definición y herramientas de mínima invasión, pero con mayor precisión y mejor ergonomía para el cirujano.
Diversas investigaciones han mostrado que, en muchas especialidades, la seguridad de la cirugía robótica es comparable a la de la laparoscopia convencional, e incluso puede ofrecer una ligera reducción de ciertas complicaciones en procedimientos complejos, sobre todo en colon y recto o en cirugía colorrectal avanzada.
En estudios que comparan cirugía robótica con laparoscópica y abierta en distintos tipos de cáncer y cirugías abdominales, los resultados globales en cuanto a complicaciones, mortalidad y estancia hospitalaria son similares, lo que respalda que la cirugía asistida por robot es una alternativa segura cuando se realiza en centros con experiencia.
Beneficios potenciales relacionados con la seguridad
Los beneficios de la cirugía robótica se relacionan de manera indirecta con la seguridad del paciente. Entre las ventajas más citadas se encuentran:
- Visión tridimensional aumentada del campo quirúrgico, que permite reconocer con más claridad vasos sanguíneos, nervios y planos de disección.
- Instrumentos articulados con gran rango de movimiento, lo que facilita maniobras finas en espacios anatómicos muy reducidos.
- Filtrado del temblor natural de las manos del cirujano y escalado de movimientos, lo que ayuda a realizar suturas y cortes con mayor precisión.
- Mejor ergonomía para el especialista, que puede mantener la concentración durante cirugías largas sin tanta fatiga física.
Estos factores pueden traducirse en menos errores técnicos, menor sangrado en ciertos casos y una mejor preservación de estructuras delicadas, lo que impacta en la evolución postoperatoria del paciente.
Riesgos reales de la cirugía robótica que el paciente debe conocer
Aunque la seguridad de la cirugía robótica es alta, no se trata de un procedimiento libre de riesgos. Es importante tener claro que los riesgos de la cirugía robótica se suman a los riesgos generales de cualquier cirugía mayor. Entre los principales se encuentran:
- Complicaciones anestésicas, como problemas respiratorios o cardiovasculares durante el procedimiento.
- Sangrado intraoperatorio, que en algunos casos puede requerir transfusión o conversión a cirugía abierta.
- Infección en las incisiones o en órganos internos.
- Lesión accidental de órganos cercanos (intestino, vejiga, vasos sanguíneos, nervios) al utilizar los instrumentos.
- Riesgo de trombosis venosa y embolia pulmonar, especialmente en cirugías prolongadas y en pacientes con factores de riesgo.
Estos problemas no son exclusivos de la cirugía asistida por robot; también pueden presentarse con cirugía abierta o laparoscópica. Lo que varía es la frecuencia con la que aparecen, que depende del tipo de procedimiento, la experiencia del equipo y las condiciones del paciente.
Complicaciones específicas asociadas al uso de robots quirúrgicos
Además de las complicaciones generales, existen riesgos más específicos ligados al uso de sistemas robóticos:
- Fallos técnicos del equipo (problemas mecánicos o de software). Aunque son poco frecuentes, los centros que utilizan cirugía robótica cuentan con protocolos para resolverlos, que incluyen detener el procedimiento, reiniciar el sistema o convertir a laparoscopia o cirugía abierta.
- Mayor tiempo quirúrgico en la fase de aprendizaje, lo que puede influir en el riesgo de complicaciones en manos poco experimentadas.
- Lesiones relacionadas con la colocación o movimiento de los brazos robóticos si no se respetan los límites de seguridad.
Algunos estudios han detectado, por ejemplo, un mayor riesgo de lesión de la vía biliar en colecistectomía robótica (cirugía de vesícula) en comparación con la laparoscópica, lo que indica que la adopción de la tecnología debe ser cuidadosa y basada en evidencia, sobre todo en procedimientos que ya son muy seguros por vía convencional.
Factores que influyen en la seguridad de la cirugía robótica
La seguridad de la cirugía robótica no depende solo del robot. Hay varios factores clave:
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Experiencia del equipo quirúrgico
La curva de aprendizaje es fundamental. Equipos con mayor volumen de casos y programas estructurados de formación suelen presentar tasas de complicaciones menores y resultados más consistentes. -
Selección adecuada de pacientes
No todas las personas se benefician de un abordaje robótico. Pacientes con determinadas enfermedades, antecedentes de múltiples cirugías o alto riesgo anestésico pueden requerir otro tipo de abordaje o una hospitalización más vigilada. -
Tipo de cirugía
En procedimientos complejos de pelvis, colon y recto, urología oncológica o ginecología oncológica, la cirugía robótica puede mejorar la precisión sin aumentar el riesgo global. En cambio, en operaciones rutinarias y bien estandarizadas, como algunas colecistectomías simples, la evidencia muestra que la cirugía robótica no siempre aporta ventajas claras y puede asociarse a ciertos riesgos adicionales si no se utiliza con criterio. -
Protocolos de seguridad del hospital
La implementación de listas de verificación, normas estrictas de mantenimiento del equipo, esterilización y coordinación del equipo contribuye a disminuir complicaciones en cualquier tipo de cirugía, incluida la robótica.
Comparación de riesgos: cirugía robótica frente a laparoscópica y abierta
Cuando se compara la cirugía robótica con la laparoscópica y la cirugía abierta, se observan varias tendencias:
- Frente a la cirugía abierta, tanto la cirugía robótica como la laparoscópica suelen presentar menor sangrado, menos dolor postoperatorio, menor estancia hospitalaria y menor tasa de complicaciones relacionadas con grandes incisiones, como infecciones de la herida o hernias incisionales.
- Frente a la laparoscopia, la cirugía robótica muestra resultados de seguridad muy parecidos en muchas patologías, con ligeras ventajas en procedimientos complejos y en manos experimentadas, y resultados incluso menos favorables en algunos procedimientos específicos donde la laparoscopia ya es muy segura y estandarizada, como se ha visto en la cirugía de vesícula.
Esto significa que la cirugía robótica no debe verse como “más peligrosa” ni como “totalmente superior” de forma general, sino como una herramienta que puede mejorar la precisión y el confort del paciente en determinados escenarios, siempre que se utilice de forma responsable.
Percepción del paciente y comunicación sobre riesgos de la cirugía robótica
Para muchas personas, la idea de que un robot participe en la cirugía genera incertidumbre. Es fundamental que el equipo médico explique de manera clara:
- Que el cirujano sigue siendo quien toma todas las decisiones y controla cada movimiento del robot.
- Qué tan segura es la cirugía robótica en el tipo de intervención que se necesita.
- Cuáles son los riesgos concretos en ese caso: sangrado, infección, complicaciones específicas del órgano que se va a operar, posibilidad de conversión a cirugía abierta, entre otros.
- Qué alternativas existen (laparoscopia, cirugía abierta, tratamiento conservador) y cuáles son sus beneficios y riesgos comparativos.
Una buena comunicación reduce el miedo, alinea expectativas y permite que el paciente participe activamente en la decisión sobre su tratamiento.
Cómo valorar si la cirugía robótica es la mejor opción en cada caso
La pregunta clave no es solo qué tan segura es la cirugía robótica en términos generales, sino si es la opción más adecuada para una persona concreta. Para ello, conviene:
- Revisar el diagnóstico y el tipo de cirugía propuesta.
- Preguntar por la experiencia del equipo en procedimientos robóticos específicos.
- Analizar enfermedades acompañantes (hipertensión, obesidad, diabetes, problemas cardiacos o respiratorios).
- Valorar las metas del tratamiento: control del cáncer, preservación de la función, reducción del dolor, tiempo de recuperación, entre otros.
Con toda esta información, el paciente y el especialista pueden decidir si los beneficios potenciales de la cirugía robótica superan sus riesgos reales en ese contexto. De esta manera, la tecnología se convierte en un aliado al servicio de la seguridad, y no en un fin en sí mismo.





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