El éxito de una abdominoplastia no termina al salir del quirófano. La calidad del resultado depende, en gran medida, de un postoperatorio bien planificado, con uso correcto de fajas, manejo responsable de drenajes (cuando se colocan) y un reposo activo que permita recuperarte sin complicaciones. Este artículo reúne pautas prácticas, tiempos orientativos y recomendaciones de seguridad para que sepas qué esperar día a día y cómo potenciar un abdomen plano, firme y con cicatriz de mejor aspecto.
Objetivos del postoperatorio de la abdominoplastia
- Control del edema y moldeado del contorno con faja de compresión bien ajustada.
- Prevención de complicaciones (seroma, infección, trombosis, dehiscencia) mediante cuidados estructurados.
- Cicatrización de calidad, reduciendo tensión en la herida y protegiendo la piel.
- Recuperación funcional con deambulación temprana y reinicio gradual de actividades.
Fajas de compresión: cómo, cuándo y por qué
La faja es una herramienta clave tras la abdominoplastia. Su función es disminuir la inflamación, estabilizar los colgajos cutáneos y favorecer la adherencia de tejidos al nuevo plano, contribuyendo a transiciones más suaves hacia la cintura.
Pautas esenciales:
- Elección de la talla: debe comprimir de forma uniforme sin generar dolor, hormigueo o cambios de color en la piel. Una faja demasiado apretada puede comprometer la perfusión; una floja, no sostiene.
- Colocación correcta: evita pliegues o puntos de presión sobre la cicatriz; si notas marcas persistentes, consulta para ajuste o cambio de modelo.
- Tiempo de uso: de forma continua en las primeras semanas (según indicación), y posteriormente por periodos diurnos o en actividades específicas.
- Cuidado de la piel: seca muy bien después del baño, utiliza ropa interior suave de cintura alta y vigila rozaduras.
Tip: algunas personas complementan con tablas o foam en áreas determinadas; su uso debe estar indicado y supervisado por el equipo para evitar presión excesiva o irregularidades.
Drenajes: función y cuidados en casa
No todas las abdominoplastias requieren drenajes; su indicación depende de la técnica y de características del tejido. Cuando se colocan, ayudan a evitar acumulaciones de líquido (seromas) mientras la piel se readhiere al plano profundo.
Cuidados básicos:
- Registro del gasto: anota el volumen y aspecto del líquido en las primeras 24–72 horas. El retiro suele considerarse cuando hay bajo gasto y buena adherencia tisular.
- Fijación segura: asegura el drenaje a la ropa o a la faja para evitar tirones accidentales.
- Higiene del sitio de salida: limpia según indicación, sin traccionar el tubo.
- Señales de alarma: mal olor, enrojecimiento que se extiende, fiebre o aumento súbito del volumen abdominal requieren valoración.
Reposo activo: moverte también es parte del tratamiento
El reposo tras una abdominoplastia no significa inmovilidad. La deambulación temprana reduce el riesgo de tromboembolismo venoso, mejora la función intestinal y favorece el drenaje linfático.
Guía por etapas (puede personalizarse según tu evolución):
- Primeras 24–72 horas: caminar cortas distancias con ayuda, mantener ligera flexión de cadera y rodillas al dormir para disminuir tensión de la herida, y seguir el esquema de analgesia multimodal sin saltos.
- Día 4 a semana 2: caminatas más frecuentes, sin levantar cargas ni realizar movimientos bruscos de core. Las curaciones y el cambio de apósitos se realizan según indicación.
- Semanas 3–6: incremento progresivo de actividad de bajo impacto; continuar con faja y cuidados de cicatriz.
- Semanas 6–12: reintroducción gradual de entrenamiento de fuerza y core sin dolor y con técnica supervisada. El uso de faja puede reducirse según evolución.
Cicatriz: del cuidado inmediato a la maduración
La cicatriz de la abdominoplastia se diseña baja para ocultarse con la mayoría de prendas. Su maduración atraviesa fases: inflamatoria (0–2 semanas), proliferativa (2–6 semanas) y de remodelación (hasta 12 meses o más).
Cuidados recomendados:
- Higiene suave con agua tibia y jabón neutro cuando lo autorice el equipo; secar sin fricción.
- Silicona tópica (gel o lámina) al indicarlo el cirujano; úsala de forma constante varias semanas.
- Fotoprotección rigurosa si pudiera exponerse (FPS 50+ y cubrir con ropa).
- Evitar fricción: usa ropa de textura suave y revisa que la faja no “marque” la cicatriz.
Dolor, medicamentos y cuidado general
- Analgesia programada: no esperes a que el dolor sea intenso para medicarte; sigue la pauta.
- Antibióticos y anticoagulación: solo si están prescritos y por el tiempo indicado.
- Hidratación y nutrición: prioriza proteína, vitamina C y zinc; limita sodio para modular el edema.
- Sueño y estrés: el descanso nocturno y el manejo del estrés favorecen la cicatrización.
Señales de alarma: cuándo contactar al equipo
- Fiebre persistente, escalofríos o malestar general.
- Enrojecimiento que se expande, secreción purulenta o mal olor en la herida.
- Dolor que no cede con el esquema indicado.
- Aumento súbito de volumen (posible seroma/hematoma).
- Dificultad respiratoria, dolor torácico o hinchazón marcada en piernas (acudir de urgencia).
Preguntas frecuentes
¿La faja es obligatoria en la abdominoplastia?
Es un apoyo fundamental para controlar edema y favorecer la adherencia de tejidos. La duración de uso y el tipo de faja se personalizan.
¿Siempre se colocan drenajes?
No. Depende de la técnica y del caso. Si se usan, su retiro se decide por volumen de gasto y evolución clínica.
¿Cuándo puedo volver al trabajo?
En labores de oficina, muchas personas regresan entre 10–14 días. Trabajos físicos requieren más tiempo y autorización médica.
¿Cuándo retomo el ejercicio?
Actividades de bajo impacto suelen reintroducirse entre semanas 3–6; fuerza y core gradualmente desde semana 6–12, sin dolor y con técnica.
¿Cómo evito cicatrices engrosadas?
Constancia con silicona, fotoprotección, evitar fricción y seguir indicaciones. En casos con tendencia hipertrófica, el equipo puede valorar láser, taping o infiltraciones.
Checklist rápido del postoperatorio
- Faja de compresión sin pliegues ni dolor por presión.
- Deambulación suave desde el primer día.
- Drenajes (si aplica) con registro de gasto y fijación segura.
- Curaciones y cambio de apósitos conforme pauta.
- Hidratación adecuada y dieta rica en proteína.
- Silicona tópica y fotoprotección cuando lo autoricen.
- Evitar cargas, movimientos bruscos y calor directo en la zona.
- Controles puntuales con tu equipo y canal de contacto ante dudas.