Cuando a un paciente le indican radiocirugía, una de las primeras dudas suele ser muy práctica. Cuántas sesiones serán necesarias y cuánto tiempo durará todo el proceso. Esta pregunta es completamente razonable, porque de la respuesta dependen la organización del trabajo, los traslados, el acompañamiento familiar y, sobre todo, la tranquilidad de saber qué esperar. Además, es importante aclarar que “duración del tratamiento” no solo se refiere al tiempo que el paciente está recostado en la sala, sino también a la planeación previa, la preparación y el seguimiento posterior, que forman parte del cuidado integral.
La radiocirugía es un tratamiento de alta precisión que dirige radiación de manera muy focalizada hacia una lesión específica. Puede utilizarse para tumores pequeños, metástasis, malformaciones arteriovenosas, algunas lesiones funcionales y otras condiciones seleccionadas. La característica que la distingue es su precisión milimétrica, lo cual permite administrar dosis altas al objetivo con el propósito de controlar la lesión minimizando el impacto en el tejido sano circundante. Esa precisión exige una planeación muy cuidadosa y, dependiendo del caso, puede realizarse en una sola sesión o en varias fracciones.
Radiocirugía en una sesión o en varias, qué significa realmente
En la práctica clínica, el número de sesiones de radiocirugía se decide con base en la estrategia terapéutica. Existen dos modalidades generales.
Radiocirugía de sesión única. Se administra una dosis alta en un solo día. Suele elegirse cuando la lesión es pequeña, está bien delimitada, se encuentra a una distancia adecuada de estructuras críticas y el equipo considera que una sola aplicación ofrece un balance favorable entre control y seguridad.
Radiocirugía fraccionada. Se divide la dosis total en varias sesiones, generalmente en días distintos. A veces se le llama radiocirugía fraccionada o radioterapia estereotáctica en varias fracciones, según el contexto. Se utiliza cuando se busca proteger mejor los tejidos cercanos, cuando el tamaño de la lesión es mayor o cuando la ubicación es especialmente sensible, por ejemplo, cerca del nervio óptico, el tronco cerebral o la médula espinal.
Ambas opciones comparten el mismo principio. Alta precisión y planeación estereotáctica. Lo que cambia es cómo se reparte la dosis para maximizar la seguridad.
Factores que determinan cuántas sesiones de radiocirugía se necesitan
No existe un número “estándar” que aplique a todas las personas. La decisión se individualiza y suele basarse en factores como los siguientes.
Tamaño y forma de la lesión. Lesiones pequeñas y bien definidas suelen ser candidatas a una sola sesión. Lesiones más grandes o con bordes complejos pueden requerir fraccionamiento.
Ubicación. Si el objetivo está cerca de estructuras críticas, se prefiere dividir la dosis para disminuir el riesgo de efectos secundarios.
Tipo de diagnóstico. Algunas condiciones responden mejor a esquemas específicos. Por ejemplo, en malformaciones vasculares, el objetivo puede ser inducir cambios graduales que se observan con el tiempo. En metástasis cerebrales, el enfoque puede ser control local rápido y preciso. En cada caso, el esquema se elige por razones médicas.
Síntomas y estado clínico. Si el paciente tiene inflamación alrededor de la lesión o síntomas neurológicos, el equipo puede ajustar el plan para reducir riesgos, lo cual puede influir en el número de sesiones.
Tratamientos previos. Si el paciente ya recibió radioterapia en la misma zona, el plan se adapta para no exceder tolerancias del tejido. En algunos casos, eso orienta hacia fraccionamiento o hacia un esquema particular.
Tecnología disponible y protocolos del centro. Los equipos de radiocirugía y la experiencia del servicio influyen en la forma de planear y aplicar. Aun así, el criterio central debe ser clínico, centrado en el paciente.
¿Cuántas sesiones son comunes en radiocirugía?
Aunque cada plan es único, es útil tener una referencia general. Con frecuencia, la radiocirugía puede realizarse en una sola sesión cuando se trata de objetivos pequeños y adecuados para dosis única. En otros casos, se aplican varias sesiones en un corto periodo, como 3 a 5 sesiones, especialmente cuando se busca cuidar estructuras vecinas o cuando el tamaño lo amerita.
En radiocirugía de columna o lesiones cercanas a la médula, los esquemas fraccionados pueden ser más frecuentes debido a la sensibilidad del tejido nervioso. En radiocirugía extracraneal, como en ciertas lesiones pulmonares o hepáticas seleccionadas, también es común usar varias fracciones para equilibrar eficacia y seguridad.
Es importante comprender que más sesiones no significa “tratamiento más grave”. Muchas veces, un esquema en varias sesiones es una elección preventiva para proteger tejidos delicados, y puede ser la opción más segura.
¿Cuánto dura una sesión de radiocirugía?
Cuando se pregunta por la duración, conviene separar tres tiempos.
Tiempo de preparación y colocación. Incluye registro, revisión de indicaciones, colocación del sistema de inmovilización, verificación de postura y, si aplica, colocación de vía intravenosa. Este proceso puede tomar desde algunos minutos hasta más tiempo si se requiere una acomodación cuidadosa.
Tiempo de verificación por imagen. Es común realizar imágenes previas a la aplicación para confirmar la posición exacta y corregir cualquier desalineación milimétrica. Esta etapa es esencial para la precisión.
Tiempo de entrega de radiación. El tiempo de “máquina” varía según el plan, la dosis, la complejidad del objetivo y el tipo de equipo. Puede ser relativamente corto o extenderse más. Lo relevante es que durante esta fase el paciente no suele sentir la radiación, pero sí debe mantenerse inmóvil.
En conjunto, una sesión puede durar desde menos de una hora hasta varias horas en algunos casos, especialmente cuando se trata de radiocirugía craneal compleja o cuando se requiere una verificación muy detallada. En radiocirugía fraccionada, las sesiones suelen ser más cortas que una sesión única intensiva, pero esto también depende del plan.
Duración total del tratamiento, no solo el día de la sesión
Hablar de “cuánto dura el tratamiento” también implica considerar el proceso completo.
Valoración inicial. Se revisa el diagnóstico, se decide si la radiocirugía es adecuada y se explica el plan. Puede incluir consulta con distintos especialistas.
Planeación y simulación. Esta etapa es fundamental. Se realizan estudios de imagen con protocolos específicos y se define la posición exacta de tratamiento. Se utiliza inmovilización personalizada, como máscara termoplástica en cráneo o dispositivos corporales. Después, el equipo realiza el contorneo y cálculo de dosis, lo cual requiere análisis cuidadoso.
Aplicación. Puede ser en un día o en varios, dependiendo del esquema. En radiocirugía fraccionada, el tratamiento puede abarcar varios días consecutivos o alternos.
Recuperación y seguimiento. La radiocirugía no siempre muestra su efecto inmediato en la lesión, así que el seguimiento con consultas y estudios de imagen es parte del proceso. En muchas condiciones, los cambios se evalúan en semanas o meses.
Por eso, aunque la aplicación pueda ser breve en términos de días, el tratamiento como abordaje se considera una intervención con etapas que inician antes de la sesión y continúan con el seguimiento.
¿La radiocirugía funciona de inmediato o tarda en hacer efecto?
Otra duda muy común, estrechamente ligada a la duración del tratamiento, es cuándo se notan resultados. La radiocirugía actúa de forma progresiva. En tumores, su objetivo suele ser detener el crecimiento y provocar cambios que se manifiestan en controles posteriores. En malformaciones vasculares, el proceso puede tomar más tiempo, porque el cierre progresivo de vasos no ocurre de un día para otro.
Esto es importante para expectativas realistas. Terminar la sesión no significa que la lesión “desaparezca” en ese momento. Significa que se aplicó un tratamiento altamente dirigido cuyo efecto se evaluará con el tiempo, mediante seguimiento clínico e imagenológico.
¿Se necesita hospitalización y cuánto tiempo se tarda en volver a la rutina?
En muchos casos, la radiocirugía es ambulatoria. El paciente llega, se realiza el procedimiento y regresa a casa el mismo día, con indicaciones claras. Algunas personas se sienten cansadas o con dolor de cabeza leve, especialmente tras radiocirugía craneal, y prefieren descansar el resto del día.
El regreso a la rutina depende del estado general, de si hubo sedación, del sitio tratado y de los síntomas previos. Muchas personas retoman actividades ligeras al día siguiente, mientras que quienes tienen tratamientos combinados o síntomas neurológicos pueden necesitar una reincorporación más gradual. El equipo médico suele orientar con base en el caso individual.
Por qué es importante preguntar por tiempos y sesiones antes de iniciar
Saber cuántas sesiones de radiocirugía se necesitan y cuánto dura el tratamiento ayuda a planificar con claridad, pero también influye en la seguridad. Por ejemplo, un paciente con ansiedad o claustrofobia puede requerir estrategias adicionales para tolerar la inmovilización. Una persona con dolor de espalda crónico puede necesitar apoyos especiales si la sesión será larga. En radiocirugía fraccionada, la constancia en acudir a cada sesión es parte esencial del plan.
Además, preguntar por tiempos permite entender que la radiocirugía es mucho más que el momento de la aplicación. Es una intervención basada en planeación minuciosa, control de calidad y seguimiento médico para valorar resultados y manejar efectos secundarios.
Lo más útil es abordar la pregunta con una visión completa. El número de sesiones depende del diagnóstico, tamaño y ubicación de la lesión, y la duración puede referirse tanto al tiempo en sala como al proceso total de planeación y seguimiento. Con esa perspectiva, el paciente puede prepararse con expectativas realistas, organización adecuada y mayor tranquilidad frente a un tratamiento que se distingue por su precisión.