La cirugía oncológica exige estándares de seguridad elevados, pues combina procedimientos de alta complejidad con pacientes que, con frecuencia, tienen comorbilidades o tratamientos sistémicos concurrentes. La adopción de protocolos modernos y la coordinación de un equipo multidisciplinario liderado por el cirujano oncólogo reducen eventos adversos, optimizan resultados y mejoran la experiencia del paciente. Este texto resume las prácticas clave que, integradas de forma sistemática, elevan la seguridad antes, durante y después de la intervención.
Ejes estratégicos de la seguridad en cirugía oncológica
- Cultura de seguridad: el equipo asume la prevención de riesgos como parte de su identidad clínica. Se promueven la comunicación abierta, el reporte de incidentes sin culpa y la mejora continua.
- Estandarización basada en evidencia: guías y checklists sustituyen la variabilidad; cada paso tiene responsables y tiempos definidos.
- Paciente al centro: información clara, decisiones compartidas y educación previa y posterior a la cirugía.
Antes de la cirugía: verificación y preparación
- Identificación y trazabilidad: pulseras con doble identificador (nombre y fecha de nacimiento o número de expediente), coincidencia con expediente y estudios de imagen; etiquetas legibles en muestras y medicamentos.
- Marcaje del sitio quirúrgico: el cirujano oncólogo marca con tinta indeleble el sitio a intervenir para evitar lateridad o localización incorrecta.
- Consentimiento informado estructurado: propósito de la cirugía oncológica (curativa, paliativa, citorreductora o diagnóstica), riesgos, alternativas y posibilidad de conversión a cirugía abierta.
- Profilaxis antibiótica y antitrombótica: se administra de acuerdo con guías y estratificación de riesgo de tromboembolismo venoso (heparinas de bajo peso molecular y medidas mecánicas cuando aplica).
- Optimización clínica (prehab): control de hipertensión, diabetes, EPOC y apnea del sueño; cese de tabaco y alcohol; soporte nutricional si hay pérdida de peso; ajuste de anticoagulantes, antiagregantes y AINES.
- ERAS (Enhanced Recovery After Surgery): se define el paquete perioperatorio: analgesia multimodal, ayuno racional, carga de carbohidratos cuando corresponde, líquidos guiados por objetivos, movilización y dieta tempranas.
En quirófano: listas de verificación y comunicación efectiva
- “Time-out” de seguridad: pausa universal justo antes de la incisión para confirmar identidad, procedimiento, sitio, alergias, profilaxis antibiótica, imágenes y equipo necesario. Participan anestesiología, enfermería y el cirujano oncólogo.
- Checklists intraoperatorios: control de conteo de gasas e instrumental, disponibilidad de hemoderivados, equipos de energía y dispositivos de respaldo.
- Comunicación estructurada (SBAR): se estandariza el intercambio de información crítica entre turnos y disciplinas (Situación, Antecedentes, Valoración y Recomendación).
- Monitoreo anestésico avanzado: vigilancia hemodinámica, ventilatoria y de profundidad anestésica; prevención de hipotermia con calentadores y fluidos templados.
- Manejo de la glucemia: objetivos de control glucémico evitan infecciones y alteraciones de cicatrización.
Tecnología para reducir riesgos intraoperatorios
- Óptica HD/4K y visión 3D (laparoscopia/robótica): mayor precisión anatómica para resecciones con márgenes oncológicos adecuados.
- Fluorescencia con verde de indocianina (ICG): evalúa perfusión de anastomosis, guía el ganglio centinela e identifica estructuras biliares o vasculares, disminuyendo lesiones inadvertidas.
- Ultrasonido intraoperatorio: localiza lesiones profundas (hígado/páncreas) y orienta líneas de corte seguras.
- Energía avanzada (ultrasonido, radiofrecuencia, selladores vasculares): hemostasia eficiente y disección cuidadosa para menos sangrado y menor tiempo quirúrgico.
- Patología intraoperatoria (cortes por congelación): confirma márgenes y naturaleza del tejido en tiempo real, permitiendo ampliar resecciones o preservar función sin comprometer la oncología.
Control de infecciones y esterilidad
- Antisepsia cutánea estandarizada con productos de acción rápida y persistente; tiempos de secado respetados.
- Flujo y trazabilidad de instrumental: controles de esterilización, indicadores biológicos y auditorías periódicas.
- Normas de tráfico y ambiente quirúrgico: puertas cerradas, personal estrictamente necesario y uso correcto de barreras (bata, gorro, mascarilla, guantes).
- Antibiótico profiláctico en ventana adecuada y redosificación si la cirugía se prolonga.
Gestión del sangrado y hemoderivados
- Estrategias de conservación sanguínea: límites transfusionales basados en evidencia, recuperación intraoperatoria (cell saver) cuando procede, hemostasia meticulosa y corrección de coagulopatías guiada por laboratorio o tromboelastografía.
- Registro y trazabilidad de transfusiones con vigilancia de reacciones adversas.
Dolor, náusea y movilidad: seguridad que acelera la recuperación
- Analgesia multimodal (paracetamol, AINES si no hay contraindicaciones, gabapentinoides, y opioides racionalizados); bloqueos regionales o anestesia local por infiltración en cirugías seleccionadas.
- Prevención y manejo de náusea y vómito posoperatorios con escalas de riesgo y antieméticos combinados.
- Movilización y fisioterapia tempranas para reducir complicaciones respiratorias y trombóticas; ejercicios respiratorios con espirómetro incentivado.
- Plan de líquidos ajustado a objetivos para evitar sobrecarga o deshidratación.
Después de la cirugía: criterios de alta segura y educación
- Criterios objetivos de alta: dolor controlado con vía oral, tolerancia a líquidos/sólidos según cirugía, deambulación básica, micción espontánea, signos vitales estables y curación de la herida sin eventos.
- Indicaciones escritas y comprensibles: esquema de analgésicos, antibióticos si se indicaron, cuidados de la herida, manejo de drenajes y restricciones de actividad (peso a cargar, manejo, actividad sexual).
- Señales de alarma y vías de contacto: fiebre >38 °C, enrojecimiento intenso, secreción purulenta, sangrado activo, dolor torácico, dificultad respiratoria, pierna inflamada y dolorosa, vómito persistente o dolor no controlado.
- Seguimiento estructurado: calendario de consultas, patología definitiva, estudios de imagen y coordinación con oncología médica y radioterapia para terapias adyuvantes cuando proceda.
Dimensión humana: seguridad es también experiencia del paciente
- Decisiones compartidas: el cirujano oncólogo explica opciones (abierta, laparoscópica o robótica), riesgos y beneficios en el contexto personal del paciente.
- Psicooncología y educación: manejo de ansiedad, higiene del sueño y recursos de apoyo; materiales educativos en lenguaje claro.
- Navegación de pacientes: asistencia con trámites, citas y continuidad del cuidado.
Indicadores, auditoría y mejora continua
- Registro de eventos y casi eventos: permite detectar áreas de oportunidad sin culpas.
- Indicadores clave: infecciones del sitio quirúrgico, reingresos, reintervenciones, transfusiones, complicaciones trombóticas, tiempos de estancia y satisfacción del paciente.
- Revisiones periódicas del “tumor board” y sesiones de morbi–mortalidad: correlación clínico–patológica y retroalimentación al equipo.
Rol del cirujano oncólogo en los protocolos modernos
El cirujano oncólogo integra biología tumoral, anatomía y preferencias del paciente con la capacidad tecnológica del centro. Define la secuencia terapéutica, el abordaje óptimo, los márgenes oncológicos, el manejo ganglionar y el plan de recuperación; además, impulsa la cultura de seguridad, la estandarización y el aprendizaje permanente del equipo.
Checklist práctico para pacientes
- Lleva identificación, póliza (si aplica) y contactos de emergencia.
- Presenta reportes de patología y discos de TC/RM/PET-CT con sus informes.
- Entrega lista de medicamentos (dosis y horarios), alergias y comorbilidades.
- Pregunta por la profilaxis antitrombótica y antibiótica en tu caso.
- Solicita explicaciones sobre el cuidado de la herida, manejo de drenajes y señales de alarma.
- Confirma teléfonos y horarios para dudas tras el alta y fechas de seguimiento.
Este contenido es informativo y no sustituye la valoración presencial. Ante diagnóstico o sospecha de cáncer, agenda una consulta con un cirujano oncólogo para construir un plan de cirugía oncológica seguro, personalizado y alineado con tus objetivos.
